GUARDADA BAJO MIL CANDADOS, DESTROZADOS.
Sentir que ésta que ven no sos tú. Tú sos esa que está en esa
diminuta cajita, guardada bajo mil candados, destrozados por mil y una peleas.
Pasando desapercibida, ahí está tu
verdadera personalidad. Escondida y sin que nadie la note, ella pelea todos los
minutos de todas las horas, una guerra interminable.
Tratando de ganar la pelea entre la personalidad falsa que todos
ven, y ella, sólo una simple cajita resguardada. Personalidad falsa que ella
misma creó, para no volver a salir lastimada, poder vivir sin importar lo que
diga la gente.
Sin sentir esa herida latente que traen los recuerdos, las experiencias
y las memorias.
A veces tan sólo por un segundo, sientes que te liberas, que se
abren algunos candados que ayudan a sentirte mucho mejor. Con sólo dos o tres
candados basta, es la cantidad suficiente, con sólo el objetivo de poder
respirar. Sólo con no sentir que tu pecho se oprime, a causa de alguien o algo.
Esa liberación, es tan sólo momentánea, causada por cualquier cosa.
Algo tan simple como un abrazo, un beso, un sentimiento, o un te quiero.
Es una guerra interminable, entre está personalidad falsa que
todos ven, y quien realmente sos. Una guerra entre lo verdadero y lo falso, lo
triste y lo feliz, la realidad y la ficción. Es una guerra entre un futuro
incierto y un futuro cierto, simplemente no sabés con certeza que va a ser de ti,
que pasará.
Hoy yo me planteo un objetivo; ganar esta guerra casi imposible,
que parece no terminar nunca.
Tengo que arriesgarme, y jugar todas mis cartas, para poder decir
con orgullo que salí victoriosa.
Si, ese es mi objetivo. No va a ser fácil jamás, pero nadie dijo
que vivir sería fácil. El que lo haya dicho, está equivocado.

